martes, 9 de julio de 2019

Se trata de ser y estar




¡Buenas tardes! Por aquí estoy a la vuelta después de este parón necesario. Muchos se preguntarán a qué se debe ese parón, así que intentaré explicarlo de la mejor manera.


Pues como algunos saben llevaba tiempo con muchas cosas entre manos desde estudios, trabajos, entrenos y mi vida social-personal, el gestionar todo e intentar dar lo máximo en cada uno de estos aspectos me estaba generando un estrés del que creía que podía controlar, pero no fue así. Llegó un momento que las exigencias que yo misma me había impuesto pesaban más que la motivación y la ilusión por todas las cosas que hago y que se suponían que las hacía porque me gustaban. Por lo que comenzaron los días de desganas, en los que solo quería quedarme en la cama, ganas de llorar y tuve que asumir que algo no iba bien, que no podía seguir luchando sin afrontar el problema: la ansiedad había llamado a mi puerta como una manera de alertarme de que debía de parar y asumir que era lo que no iba bien.


Así que tuve que tomarme un tiempo de recogimiento en esos momentos en que debía parar mi cabeza no cesaba de pensar tienes que..., debes hacer... No sabía ESTAR sin hacer nada,tan solo torturarme por no llegar a cumplir los objetivos diarios,por lo que con ayuda de la meditación y de las personas que me quieren aprendí a reiniciar mi mente. A darle momentos de silencios, de disfrutar del aquí y ahora, a escucharme y saber que es lo que realmente quiero en mi vida. Puede parecer una completa rallada todo lo que pongo aquí, pero seguro que más de uno ha experimentado que piensa una cosa, dice y hace otra esto se debe porque realmente no estamos en armonía, no nos estamos escuchando.


Pienso que esto se debe a que desde pequeños nos enseñan que debemos conseguir éxito, amor y riquezas. La sociedad nos estructura “nuestra vida” con padres, profesores, políticos, terapeutas... que piensan por nosotros. Y surgen dos tipos de personas: los que su vida encaja dentro de lo normal, lo establecido y otros que presentan dificultades para adaptarse a lo supuestamente establecido. De manera, que se cuestionan todo y sienten esa dualidad interna entre lo que su mente dice por lo que ha aprendido del colectivo social y lo que dicta su corazón, su alma.


Así que en mi caso hubo un bloqueo entre ambas partes: mente y alma. A día de hoy he conseguido equilibrarme, aún tengo muchas lecciones que aprender pero de esta aprendí a escucharme, a dedicarme tiempo libre -que es necesario-, que no puedo tener en mi vocablo la mayoría del tiempo “tengo que hacer”, que también hay que saber no hacer nada, que si algo no me gusta debo cambiarlo y que la improvisación forma parte de la vida,que no todo puede estar programado.


Espero haber podido transmitir todo lo que he aprendido en este período de tiempo y que pueda a portar de alguna manera mi experiencia, ya sea porque has pasado, pasas por alguna vivencia similar o simplemente te haya hecho reflexionar.
Gracias, por leer hasta el final.

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