domingo, 18 de febrero de 2018

¿Qué es el progreso?

A mi alrededor veo muchas personas que se impacientan y se obsesionan con las cifras de la báscula. Yo también pasé por ello en múltiples ocasiones, creía que el éxito estaba en bajar de peso, que comiendo ensaladas y asistiendo a clases donde se trabajaba de manera aeróbica-anaeróbica ya estaba  haciendo todo lo necesario.


Entre semana hacía las cosas "bien" y comía "sano", pero llegaba el fin de semana y me permitía de todo... Pero no. Ese no era el camino correcto. Esa forma de actuar solo me traía frustración y desequilibrio, tanto psicológico como hormonal. Así que con estos pensamientos es lógico que durara en el gimnasio lo que un niño sentado en una juguetería.

Todo esto me hacía caer en un círculo vicioso de cuidarme de forma vaga, descuidarme y vuelta a empezar, hasta que un día me senté a meditar: ya estaba teniendo problemas de salud como hipertensión, colesterol y sobrepeso, así que decidí que debía hacer un cambio en mi vida.

¿Tenía que llegar a eso para empezar a cuidarme? ¿Para preocuparme por mi salud? Si siendo joven no era capaz de poner remedio a esos problemas, ¿qué pasaría si dejaba pasar el tiempo y que todo fuera a más? 

Estos eran algunos de los pensamientos que me rondaron en ese momento, ese momento de inflexión en mi vida en el que decidí reeducar mi alimentación leyendo y preguntando a mi hermano (que esta vez no me empezó a ayudar desde el principio porque estaba harto de que acudiera a él y luego sus consejos cayeran en saco roto). Así que esta vez tenía que demostrarme a mí misma que podía mirar por mi salud, porque de eso se trata de comprometerte contigo mismo.


Y ¡voilà! de una imagen a otra han transcurrido 2 años y medio. Ha sido muchísimo tiempo de aprendizaje, entrenamiento y constancia, pero sobre todo de quererme y preocuparme por darme lo mejor. Porque vida solo hay una, y para vivirla necesitamos cuidar ese regalo que nos ha dado la naturaleza que es nuestro cuerpo.

Si estás leyendo esto quiero decirte que te cuides, que no te obsesiones con los números que marca la báscula, porque ¿qué pasará cuando llegues a tu meta de peso? ¿Te dejarás de cuidar? Haz de esto un estilo de vida saludable, lucha para que tu cuerpo se mantenga sano y fuerte, que eso sea tu prioridad y no un número. Porque además, el peso es algo muy relativo. No todo el mundo es consciente de ello, pero no es lo mismo pesar 60 kilos cuando te ejercitas y cuando no, porque no es lo mismo pesar eso teniendo un alto índice de grasa que de masa muscular .

Otra cosa que quiero dejar claro es que los cambios son lentos. No busques resultados rápidos ni eliminar grasa localizada como la del temido flotador, porque las cosas bien hechas requieren tiempo y dedicación. En esto no hay dietas milagros ni varitas mágicas, que no te vendan el cuento. Tampoco tienes que pasar hambre, a muchos nos pasa que desde que empezamos a cuidarnos comemos más y mejor de lo que comíamos antes. Así que no dejes que te vendan humo.

Y ya para concluir, si tuviera que definir qué es el progreso, lo definiría en tres palabras:

DATE LO MEJOR.

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