domingo, 14 de mayo de 2017

Mis complejos se convirtieron en mi fuerza

¡Buenas tardes! Como pueden ver por el título, la publicación de hoy no se trata de una receta, pero es algo que me apetecía compartir con ustedes a pesar de ser íntimo. 

Quiero hablarles de cuáles fueron mis sensaciones aquellas primeras veces que entré en un gimnasio, sintiéndome patosa, imaginando que todo el mundo me miraba, sintiendo vergüenza de acudir al monitor para pedirle ayuda… Y ya cuando me tocaba acudir a la zona de las mancuernas (que siempre está repleta de chicos) no quiero ni contarles lo mal que lo pasaba. A día de hoy miro atrás y sonrío recordando todo esto. Es curioso ver cómo todo nos afecta en la medida que nosotros le damos importancia. Porque todos esos pensamientos recurrentes que tenía sobre ser el foco constante de miradas y demás sentimientos negativos no eran más que reflejo de mis complejos e inseguridades. 

¿Qué hice para cambiarlo? Concentrarme en mi verdadero objetivo, que era sentirme bien conmigo misma, cambiar mi aspecto y sobre todo llevar una vida más saludable. Si quería conseguirlo, tenía que enfrentarme inevitablemente a todos esos complejos. Tenía que cambiar el chip y darme cuenta de que nadie me miraba, enfrentarme a esos pensamientos negativos que rondaban mi cabeza diciendo “no puedo”, “lo esto haciendo mal”, “me están mirando continuamente” y convertirlos en pensamientos “sí que puedo entrenar”, “no pasa nada si cometo errores, estoy aprendiendo” y “nadie está mirando”. 

Nuestra mente es como un músculo que hay que entrenar; cuando sufrimos situaciones de mucho estrés (o simplemente por el ajetreo de nuestro día a día) nuestra mente tiende a ser negativa, pero si nos concentramos en lo positivo y nos educamos para que así sea, tendremos a nuestro mejor aliado. ¿Cómo hacerlo? Pues parándonos a pensar qué es lo que queremos y dedicándonos el tiempo que necesitemos para conseguirlo y así ser felices con nosotros mismos. Esa es la verdadera clave todo y lo demás es pasajero, tanto los bienes materiales como las personas. Por eso siempre hago hincapié en la importancia de estar en paz con nuestro cuerpo y querernos a nosotros mismos

Les cuento esto porque creo que puede haber muchas personas estén pasando por esos momentos como yo en su día, y esperando que mi experiencia les pueda ayudar. Como dije en mis primeras publicaciones, soy una chica normal que como tú un día quise cambiar mi estilo de vida. No tengo un cuerpo de modelo ni soy atleta profesional, pero todo es posible en la medida en que tú lo creas, porque con constancia y trabajo duro todo se puede lograr. Y ya no sólo en el mundo fitness, sino en cualquier aspecto de tu vida en que te propongas. 

Feliz tarde de domingo.

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